Prólogo de Otros cuentos de amor, de locura y de muerte. Homenaje a Horacio Quiroga. Asociación Cultural Mucho Cuento.

OTRO CUENTO SOBRE HORACIO QUIROGA

<<Créame, yo fui a París solo por la bicicleta>>. Esto fue lo que le dijo Horacio Quiroga a su amigo Julio Payró sobre su famoso viaje a la capital francesa. Más allá del aparente desplante de la frase respecto al modernismo y a la bohemia que recorría las calles de París a principios del siglo XX, lo cierto es que Quiroga era un enamorado del ciclismo. Allí conoció a Manuel Machado y a Rubén Darío, pero su verdadero objetivo fue el de participar en una carrera que poco después, y con algo más de recorrido, acabó por conocerse como Tour de Francia. Basta con consultar sus diarios para ver cómo ya en la primera anotación de su viaje, fechada el 25 de abril de 1900, hace también referencia a su pasión: <<París es una buena cosa, algo así como una sucesión de Avenidas de Mayo populosísimas, llenas de luz, de gente corriendo, de gente hablando en la calle, de turcos, de bicicletas y de deslumbramiento>>.

En Uruguay, y antes de Europa, fundó la Sociedad Ciclista de Salto (su ciudad natal). Precisamente desde allí, en 1897, comenzó otra de sus aventuras sobre dos ruedas que le llevó hasta Paysandú, cruzando corrientes de agua y saltando alambradas con su rudimentaria bicicleta. Algo más de 120 kilómetros. Imagino al joven Quiroga pedaleando con un solo plato, un solo piñón y un solo aliento. Imagino que esa circunstancia (las bicicletas con cambios y desviadores llegaron tiempo después) pudo contribuir a la cadencia de su escritura. Un solo aliento con el que conformar una sensibilidad literaria y orográfica.

En el completo e interesante ensayo preliminar a la edición de Cuentos de amor de locura y de muerte (Menoscuarto, junio de 2004), Andrés Neuman ahonda en este tema para hablar de la prisa y de los peculiares ritmos de Quiroga. Ritmos que le hacen decidir que el título de su obra más celebrada no debe llevar coma, formando así lo que Neuman denomina una triada lógica: <<En literatura, a veces se confunde la gramática con la obcecación. No estamos ante un libro que aborde tres asuntos de manera más o menos alternada; sino ante un proyecto narrativo que, visto en perspectiva, postula una tesis. Amor-locura-muerte son tres pasos hacia un destino común, tres escalas en un itinerario>>.

Desconozco si Quiroga llegó a manejar alguna bicicleta con cambios. No obstante, seguirían siendo escasos en comparación con los actuales desarrollos. Tendría que seguir imaginando cómo sería ese acople en los ritmos de su escritura. Hay algo cierto: sea como sea, finalmente él decidió refugiar su estilo en la selva (lejos de lo que se soñaba en París). Quien haya leído Cuentos de amor de locura y de muerte lo habrá comprobado. Por supuesto, está la tragedia familiar que le acompañó siempre; los amores imposibles; la enfermedad que desencadenó su decisión final.

Otros cuentos de amor, de locura y de muerte, sin embargo, es una celebración a su vida cuando se han cumplido 140 años de su nacimiento.

Créanme, en las siguientes páginas encontrarán a un equipo liderando el pelotón. Como en el ciclismo, un deporte en el que se compite en equipo para que solo gane uno, estos cuentos son un nuevo aliento para que venza nuestro jefe de filas. Y como gregario de lujo aparece Mucho Cuento. A los buenos ciclistas se les recuerda por sus Grandes Vueltas, sus ascensiones míticas o las victorias de etapa agónicas. Pero también hay otro grupo de ciclistas a los que se les recuerda por estar siempre ahí, atentos no solo al líder sino a todo el equipo, organizando en la sombra la luz que el vencedor verá al final. Cuánta razón la de quien dijo que gregario era la palabra más hermosa del ciclismo.

En los Campos Elíseos, triunfante sobre su bicicleta de cuento, Horacio Quiroga nos espera para brindar con champán.

Diego Marín Galisteo

Anuncios
Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

Un micro antiguo

DE IDA Y VUELTA

Adiós, dijo, me gustan las personas que saben apreciar los cócteles.

RÉQUIEM, Antonio Tabucchi

Soy el nuevo barman del Museo de Arte Antiguo. Según el dicho, la gente bebe para olvidar. Al menos eso es lo que pretende la persona que me contrató. Los cócteles son gratis, cortesía de la casa. No hay límite. Y si no bebes, esa persona tiene otros métodos para hacerte olvidar tu visita. No le he preguntado por ellos, tampoco por sus motivos. El jefe paga bien y me limito a dar palique. El asunto es que cuando alguien sale del museo tiene que haber bebido lo suficiente para no recordar nada de lo que hay aquí. En mis veinte años de profesión he escuchado historias de todo tipo, estoy acostumbrado. A todo menos a esa tal Nefertiti, la mujer que viene siempre a última hora y se toma unos combinados antes de entrar.

Publicado en Cada palabra cuenta, Asociación Cultural Mucho Cuento.

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

Viene de lejos

VIENE DE LEJOS

Antes de la batalla contra los persas, los soldados griegos, conscientes del peligro, peinaban una y otra vez sus largos cabellos para que sus cabezas estuvieran hermosas si perdían la vida.

Ya, ya… ¿Eso también lo leíste en un libro de Historia?

Lo leí en un poema.
48361071_2184552828235305_8686218760819834880_n

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

Enlaces que alegran

Por ejemplo:

https://librosdecibola.wordpress.com/2017/04/10/resena-diego-marin-galisteo-el-vigia-la-isla-de-siltola/

 

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

Reseña de El vigía en La Opinión de Málaga

Ha pasado el tiempo, pero El vigía sigue apareciendo en algunos horizontes.

Reseña de José Antonio Sau.

26219205_1755577247799534_3268962098208889626_n

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

Entrevista en Pérgola y reseña en Cuadernos del Sur

Entrevista publicada en el suplemento literario Pérgola, periódico Bilbao

11167695_1149439558413309_5231554759843361824_o

Reseña sobre El vigía de Roberto Ruiz de Huydobro para Cuadernos del Sur.

http://www.diariocordoba.com/noticias/cuadernos-del-sur/historias-inusuales_1031859.html

Historias inusuales

Ediciones de La Isla de Siltolá ha puesto en marcha la colección Nouvelle, dedicada a la novela breve, al cuento y al microrrelato.

La segunda obra que la integra constituye el estreno como autor de Diego Marín Galisteo (Baena, Córdoba, 1981). Colaborador habitual de la asociación cordobesa Mucho Cuento, que lleva una década realizando diversas actividades en torno a la narrativa breve, su libro, titulado El vigía, agrupa sesenta y cinco microrrelatos. Se trata de historias inusuales, con situaciones extremas y mucha ironía.

Gajes del oficio presenta a un Neptuno en apuros: el narrador ha de golpearle el pecho para que logre expulsar lo que ha tragado: agua, peces, corales, náufragos, varios barcos y una ballena.

En Ultima defensa , un abogado con mucha fama no pierde la templanza ni siquiera cuando es apuñalado mortalmente.

Temblor tiene como protagonista a un hombre que, incluso tras un terremoto que ha destrozado la ciudad, no deja de presentarse en casa de la mujer a la que ama, sin ser correspondido, para preguntarle una vez más si quiere casarse con él.

Mirador esta protagonizado por un visor humanizado y travieso: introduce imágenes ficticias en la vista que, a cambio de una moneda, muestra de la ciudad.

En A la carta , se describe una exposición de métodos de ejecución en la que se devuelve el dinero de la entrada si el visitante sobrevive a la opción que elija.

El confiado presenta a un hombre que es sumamente confiado, una actitud con la que cree que la vida es más generosa, pero se equivoca fatalmente.

El truco final está protagonizado por un mago que se queda atrapado en un truco que ha inventado y con el que quería impresionar a su maestro.

En Origen , un hombre hace de espantapájaros en su huerto y logra mantener su producción intacta.

No pocas narraciones tratan sobre el ámbito literario: en Se reabre el proceso , un personaje de Franz Kafka reclama otro final para su historia; Trepanar cuenta el caso de un escritor que muere por una trombosis provocada por el exceso de argumentos y personajes que tiene en la cabeza; finalmente, en Laberinto literario , los protagonistas de los libros de una biblioteca se mezclan entre sí, sin preocuparles que las historias varíen o resulten incomprensibles.

La lectura de este primer libro de Diego Marín Galisteo transmite una admirable naturalidad: hay fantasía pero no rebuscamiento.

‘El vigía’. Autor: Diego Marín Galisteo. Edita: La Isla de Siltolá. Sevilla, 2015

 

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

Taller de Mucho Cuento, marzo de 2016

ÁNGELES ENCINAR

La disgregación y la fragmentación son rasgos característicos del final de siglo. La transformación de las estructuras sociales y políticas efectuada desde la mitad de la centuria pasada fue evolucionando de formas diferentes, y próximas estas al periodo finisecular terminaron por desembocar en el derrumbamiento de las teorías filosóficas y socioculturales que se habían tenido como brújula del pensamiento. Se constata un proceso de descomposición de los discursos totalizadores; las grandes propuestas intelectuales han perdido la identidad que las definía de una forma clara y consistente. Ahora nos encontramos en una situación donde prevalece lo pequeño, lo anti-comprensivo, lo no-absoluto. Nos hemos trasladado al territorio de los microrrelatos, que no aspiran a narrar ‘in toto’, articulando un conjunto completo y unificado de elementos, sino que pretenden preservar y promover la fragmentación y el antisistematismo.

angeles_encinar

RAÚL BRASCA

Existen varias fórmulas para escribir micorrelatos, pero procuro no usarlas. Por ser tan breves, los microrrelatos tienen sus mecanismos muy claramente expuestos. Esto hace que esos mecanismos puedan ser copiados para producir microrrelatos como en una línea de producción. Creo que estudiar los mecanismos es saludable para obtener una comprensión cabal de este formato, pero que lo excitante y meritorio es encontrar otros nuevos tan eficaces como aquellos que organizan las brevedades que más nos han impresionado. Luego, La eficacia del microrrelato depende mucho del lector. Los microrrelatos humorísticos suelen ser muy eficaces y son más masivamente eficaces cuanto más se aproximan al chiste, que no es lo deseable. Cuanto más eliptico, cuanto más compleja es su ironía y mayores son los conocimientos culturales que exige del lector, menos masivo será un microrrelato, pero muy grande será su eficacia en quien pueda acceder a él. Esto no impide que haya microrrelatos que son simultáneamente de alto nivel literario y fácilmente comprensibles. El ejemplo inmediato es Monterroso. Hechas estas aclaraciones, creo que para ser eficaz como microrrelato, una brevedad debe funcionar como una maquinita perfecta, diseñada y aceitada para llegar al final siempre un instante antes que su lector.

Raul-Brasca_CLAIMA20140513_0162_14

IRENE ANDRÉS-SUÁREZ

La hiperbrevedad del microrrelato como premisa artística supone un desafío doble: para el propio escritor, porque conlleva la exacerbación de la elipsis y de los espacios de indeterminación y, para el lector, porque desentrañar el sentido profundo de un texto de estas características supone un claro sobreesfuerzo interpretativo. Esa progresiva merma textual del cuento clásico -que corre paralela a la intensificación de la elipsis- generó, en un momento dado, una reacción en cadena que terminó afectando a su estructura profunda, es decir, la diferencia cuantitativa se volvió cualitativa, dando como resultado un modelo textual diferente (un cambio de paradigma) en el que se reconocen claramente unos rasgos dominantes y singularizadores que discurren de unos textos a otros; el proceso sería equiparable al que se dio en su día en la novela corta respecto de la larga.

Irene

DAVID LAGMANOVICH

En el microrrelato, no hay que dejar de lado la cuestión fundamental del título. Como ocurre también en el poema, el título de un texto literario orienta la lectura y elimina un cierto porcentaje de la ambigüedad literaria inherente a la mayor parte de estas construcciones. Es posible que el escritor perciba el título desde el primer instante, y que la presencia de este elemento esté guiando en forma efectiva el proceso de la composición. Si así ocurre, el título sintetizará en forma perfecta las significaciones del microtexto que está a punto de nacer. Pero si no fuera así no se ha perdido nada, pues el título -parte del texto al fin, aunque específicamente se acostumbra a considerarlo un “paratexto”, o sea lago que acompaña a éste- está sujeto a las mismas condiciones de permanente revisión y reescritura que rigen la elaboración del cuerpo mismo de la composición. No hay que temer al cambio de título: de lo que hay que cuidarse es de la sensación de que éste no responde adecuadamente a las características del relato.

lagmanovich01

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario