Taller de Mucho cuento, enero de 2016

 

ÁNGEL ZAPATA

Estar abierto a la experimentación representa una actitud imprescindible para el escritor principiante, y estoy por decir que es la garantía de una pasión artística genuina. Naturalmente, nada de esto se consigue sin dar una difícil batalla interior, porque en todo escritor que se precie hay también un cabezón incorregible, y uno cambiaría de nombre, de país, de casa, de pareja, antes que de manera de escribir.

Sin embargo hay que hacerlo algunas veces. Y es frecuente incluso que cuando uno encuentra en sus adentros al “escritor de su vida” no se parezca ni mucho ni poco a la imagen que se había forjado. Resulta muy posible que un aspirante a poeta rompa en humorista, o que un aprendiz de novelista sesudo termine siendo un espléndido autor de literatura infantil. La musa es muy veleta -contad con ello-, y no siempre el tipo de literatura que uno prefiere coincide con aquella para la que tiene verdaderas dotes. Por eso importa probar. Y experimentar. Y mantenerse muy alerta, sobre todo, ante la clase de escritura que nos resulte más grata, más cómoda y más fecunda. Eso también: conviene no perder de vista que hay una frontera demasiado sutil entre la fe en sí mismo que todo artista necesita para llevar adelante su obra, y el puro empecinamiento.

10995455_779169425508144_5698348015952918516_n

 

MANUEL MOYA

Vengo observando que ciertos afortunados virgueros del género suelen aliñar sus libros con un breve catálogo de sus experiencias y reticencias y los hay incluso que se atreven hasta a formular listados razonados de observaciones, que suelen presentar como leyes o al menos exponen bajo ese propósito. Yo no me atreveré a tanto, en principio porque siento una desconfianza natural hacia la legislación, sea artística o romana, y en segundo lugar porque mi vida como constante aprendiz de escritor ha transcurrido montando andamios para luego desmontarlos minuciosamente, así que he acabado por admitir que lo que de verdad cuenta para quien habita los edificios que humildemente levanto, son los edificios mismos y no la manera de levantarlos, ni las técnicas empleadas a tal efecto. Mis leyes (mis experiencias) serían en este punto tan discutibles que un recato insuperable me impide hacerlas públicas. Cada texto, sí, se convierte para mí en un viaje singular y distinto que suele recorrer un camino bastante arduo de idas y venidas, de correcciones y tanteos hasta llegar a ser lo que aparece como aparente cristalización (otros preferirán llamarlo rendición o abandono) y que las más de las veces no son sino meros hitos en algún punto del proceso.

12373272_10201257709561767_45732966437794795_n

 

ELOY TIZÓN

En el muro de Facebook hay una opción que te permite añadir “Me gusta” al comentario o la foto de otro internauta. El pictograma es una mano cerrada con el pulgar hacia arriba. También ofrece la posibilidad, en caso de arrepentimiento, de sustituirlo por un “Ya no me gusta”. Eso es todo. La red social de Zuckerberg no admite la alternativa de matizar esa adhesión o ese arrepentimiento con algún estado intermedio, quizá titubeante o más gaseoso. Sólo acepta la rotundidad de un sí o un no, del blanco o del negro, con el pulgar hacia arriba o hacia abajo, sin medias tintas. La duda ha sido expulsada de esta arcadia digital y condenada a vagar por el desierto de territorios más lejanos y lentos, es decir, más literarios. En los despachos de Palo Alto la luz eléctrica sólo puede estar encendida o apagada.

Ahora bien, pensar consiste justamente en lo contrario. Pensar implica el compromiso radical de ir un paso más allá del “Me gusta” o “No me gusta”, de suspender la fase infantil de la imposición caprichosa de nuestros antojos. Aquí no sirve eso tan socorrido del “Porque lo digo yo” y el puñetazo en la mesa. Hay que razonar, justificar, argumentar con palabras de peso nuestro amor, nuestro rechazo, lo cual es complicado e incómodo, ya que puedes equivocarte o quedar ridículo. O puedes caer en la paradoja de aquel personaje de Monterroso, un escritor cuya esposa, tras desvelar los hábitos de trabajo de él, concluía: “Cuando no se le ocurre nada escribe pensamientos”.

Al revés que en Facebook, la literatura es ese lugar extraño en el que la luz puede estar apagada y encendida al mismo tiempo. Recordemos: en la prosa de ficción no hay reglas, excepto aquellas que cada escritor se fija a sí mismo. Las bibliotecas están repletas de peripecias de personajes a los que mueve la esperanza de conseguir algo que les faltaba (la búsqueda del tesoro), o de personajes que tienen algo de cuya posesión disfrutan, pero que les ha sido sustraído, y que ellos se empeñan en recobrar: ‘La carta robada’, ‘El tiempo perdido’, ‘El capote’, ‘Ladrón de bicicletas’… Gran número de ficciones oscilan, pues, entre estos dos polos: la posesión y la pérdida.

10395806_10205907966796739_124983810475105024_n

 

HIPÓLITO G. NAVARRO

A mí no me importa dejarme ir, que sean las palabras, el lenguaje, y las historias y los personajes que de ellos surgen espontáneamente, quienes me hagan avanzar. Me resulta además una de las maneras más estimulantes a la hora de escribir: con ella logro transmutar de forma instantánea el proceso de la escritura en el placer de la lectura, mi gran pasión. Siguiendo este método el autor se convierte en el primer lector asombrado de lo que está escribiendo, como si todo le viniese dictado por un rincón virgen de la cabeza, por una zona inexplorada de sí mismo. Al cabo de años de hacerlo de esta manera sabes que la intuición narrativa te lleva de la mano para lograr algo medianamente interesante, aunque de comienzo no sepas bien de qué estás escribiendo. Luego, está claro, hay que corregir, peinar y repeinar estos textos semiautomáticos, ponerlos guapos antes de sacarlos a la calle. Pero es conveniente trabajar tan sólo en la construcción de las frases, en el sonido de las palabras, en la tarea de construir una página hermosa, y dejar intactas las sorpresas argumentales (y también técnicas, y de composición), para que el lector las encuentre con la misma frescura con las que uno mismo las halló en el proceso de escritura.

12400431_1663876157221212_318904521517153691_n

Anuncios
Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

Shoshanna Dreyfus recomienda El vigía

image

Imagen | Publicado el por | Deja un comentario

Taller de Escritura Creativa de la Biblioteca Pública Provincial de Córdoba.

Aquí está el vídeo final con algunas imágenes de la 2ª edición del Taller de Escritura Creativa de la Biblioteca Pública Provincial de Córdoba, que se ha desarrollado durante los meses de octubre, noviembre y diciembre de 2015.

Una historia con final abierto:

 

 

Y un decálogo para escribir cuentos, o para escribir más decálogos.

DECÁLOGO PARA ESCRIBIR CUENTOS DEL TALLER DE ESCRITURA CREATIVA 2015

1)    Para escribir cuentos hay que tener ilusiones, aunque sean pequeñas.

2)    Contempla el mundo y escribe hasta que te quedes tranquilo, como mínimo.

3)    Sé conciso sin llegar a ahogar tus ideas.

4)    Escribe, sobre todo, para contagiar.

5)    Si te atascas, piensa en la escena del camarote de los hermanos Marx.

6)    Que no te preocupe si te acusan de breve y de intenso.

7)    Poe, Chéjov y Hemingway siempre en tu lista de invitados.

8)    Si tu cuento avanza solo, no estorbes demasiado.

9)    Antes de entregárselo a tu monitor de escritura creativa, revisa y corrige.

10)           Y recuerda: escribiendo cuento ya no podrás vivir del cuento.

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

Taller de Mucho Cuento, diciembre de 2015

He empezado a publicar en la página de Mucho Cuento una serie de entradas relacionadas con la escritura creativa y la creación literaria. Cada semana, la opinión de un autor.

Aquí están las del mes de diciembre.

GUILLERMO SAMPERIO

José Lezama Lima decía que el poeta, el escritor, anda errante, sin ubicación, mientras no se topa con lo que él llama 《dinámica oscura》, donde se contienen todos los principios del texto. Encontrarse con dicha dinámica es hallarse con algo que está interiorizado en el poeta. Lo interesante -explicaba el cubano- es que este proceso de aparentes tinieblas encierra ya desde antes la vida de las formas literarias y metafóricas del texto futuro; por ello lo nombra 《dinámica》: 《dinámica oscura》. Dinámica porque, como está hecha de lenguaje, se mueve (sobre todo cuando de un cuento se trata, pues ningún género privilegia tanto la intensidad de la acción). Oscura porque para aclararla está el escritor, para dar a los sueños la concreción de las palabras.

12309670_1073871935970072_1439188646751808801_o

 

PATRICIA HIGHSMITH

El germen del relato breve de suspense puede tranquilamente surgir del hecho, acontecimiento o posibilidad más nimio, como por ejemplo una lluvia que borra las huellas dactilares decisivas de un vaso de cóctel olvidado en un balcón. Un relato breve de suspense debe contar con una única escena y transcurrir en no más de cinco minutos. Debe estar basado en una experiencia o incidente emocional, como por ejemplo la persecución (a cargo de un hombre) de un animal misterioso que tiene aterrorizado al barrio, y que sólo ese hombre, el protagonista, tiene el coraje de perseguir. El relato breve de suspense (como tantas narraciones breves de detectives) debe basarse en un truco, una forma astuta de escapar (del lugar que sea), o en parte de una información que sólo conozcan los médicos, abogados o astronautas y que valga para sorprender y divertir al hombre común.

12342549_1076616629028936_6691583670131009181_n

 

EDITH WHARTON

Se ha dicho muchas veces que un buen tema, en un relato, debería poder expandirse y dar lugar a una novela. Este principio puede defenderse en algunos casos, pero en otros puede dar lugar a equívocos porque no puede tomarse como una teoría definitiva. Cualquier tema (en el sentido que el novelista le da al termino) debe contener, necesariamente, sus propias dimensiones. Y uno de los dones primordiales del escritor de ficción es discernir si ese tema que se presenta ante él, rogándole que lo materialice, se ajusta más a las proporciones de un relato breve o a las de una novela. Si se adapta a ambas, lo más probable es que no sea adecuado para ninguno.
No obstante, sería un gran error tratar de sustentar la teoría inflexible tanto negando la regla como defendiéndola. A cualquiera se le ocurrirían ejemplos de historias cortas escritas con temas que bien podían haberse ampliado y constituir una novela y, a pesar de ello, son historias cortas paradigmáticas y no novelas atrofiadas. Las normas generales, en cualquier forma de arte, resultan útiles si se emplean como la lámpara en una mina, o como la barandilla cuando se baja una escalera a oscuras. Son necesarias para guiarse, pero es un error profesarles un respeto excesivo.

12359940_1078825668808032_3636060639384303633_n

 

JULIO CORTÁZAR

Creo que el arma básica de un escritor de ficción no es desde luego el tema que pueda contar, e incluso solamente la forma de escribirlo mejor o peor, sino esa capacidad, esa manera de de ser que determina que un hombre se dedique a la ficción en vez de a la química; ése es el elemento básico, dominante y fundamental en cualquier literatura a lo largo de la historia de la humanidad.
No acepto nunca ese tipo de fantasía que gira en torno a sí misma y nada más y que se siente en el escritor que únicamente hace un trabajo de fantasía y de imaginación, escapando deliberadamente de una realidad que lo rodea, lo enfrenta y le está pidiendo una diálogo en los libros que ese hombre va a escribir. La fantasía, lo fantástico, lo imaginable que yo amo y con lo cual he tratado de hacer mi propia obra es todo lo que en el fondo sirve para proyectar con más claridad y con más fuerza la realidad que nos rodea.

1915415_1082490311774901_6636646420342778932_n

 

ADOLFO BIOY CASARES

Vernon Lee, en su libro Traficando con palabras, dice que algunos escritores, para evitar verbos simples como “haber”, “ser”, “estar”, echan mano de expresiones metafóricas. Una ventaja de tales verbos es que se notan menos que los empleados para reemplazarlos. Creo, asimismo, que suele ser preferible repetir una palabra que sustituirla por un sinónimo. En el uso de sinónimos hay que tener cuidado… Se notan a veces como si estuvieran escritos en otro tipo de letra. Pueden compararse con máscaras a las que uno reconoce a través del disfraz.

1412381_1087029307987668_2467396469371121871_o

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

El vigía en la revista Este de Madrid

La reseña de José Luis Morante sobre El vigía aparece ahora en la revista Este de Madrid.

http://m.estedemadrid.com/noticia/41574/el-vigia.html

image

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

Presentación de El vigía en Villacarrillo (Jaén)

La presentación de El vigía en Villacarrillo estuvo acompañada por un taller de escritura. En “El microrrelato y otros dinosaurios” pasamos dos tardes rodeados de historias.
Gracias a Manuel Jiménez por la presentación, a la Biblioteca, a la librería Milenio, al Ayuntamiento de Villacarrillo por el obsequio de la placa y a los nuevos amigos-lectores.

Algunas fotos de la presentación, del taller y de los regalos de mis amigos.

image

image

image

image

image

image

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

El vigía en La nave de los locos

Fernando Valls lleva años siendo un referente en el mundo de la narrativa breve. Estudiado y leído por un servidor, es una verdadera alegría que ahora me invite a subir a La nave de los locos.

http://nalocos.blogspot.com.es/2015/11/el-vigia-de-diego-marin-galisteo.html

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario